"Mis memorias" por el duque de Roca Negras

Son reales, absolutamente reales estas memorias del duque de Roca Negras. Data el libro de 1924, y se imprimieron 8000 ejemplares. Los errores de escritura, son del original.

septiembre 29, 2005

I

Mi nacimiento – Peninos y Niñez – De cómo una hechicera, descubrió en mi la azul hemoglobina y prefetizó mi brillante destino.

Fue en la Guayra, a las orillas del mar caribe, donde la naturaleza presenció, llena de júbilo, mi advenimiento al mundo. Contábame mi madre (Q.E.P.D) de cómo el cielo, ese día feliz para ella se cubrió de nubarrones, que no tardaron en transformarse en horrenda tempestad. A la Divina Providencia plúgole que yo viera la luz de la misma manera que mi ascendiente la divina Venus.
Andando los meses, ya comenzado a peninear los sencillos campesinos quedábanse absortos contemplando mi tierna belleza sin par, tal así que muchos no pudieron contenerse cuando, durante la ceremonia del bautismo en el grave Templo, apareció mi cuerpecito, rosado como un "cundiamor" avileño, y rompieron a coro, presos de una admiración caso delirante. ¡Ay que lindo! - ¡que lindo! - ¡que lindo! -. Límpidas palabras que andando el tiempo metomorfosearónse en un cuplet popular que llegó a poseer el alma del poblacho. Hélo aquí:

En la pila bautismal
El padrino y la madrina
Cargaron la figulina
Que parecía de cristal
Y el cura quedose – "absortum"
Delante belleza tal
Y exclamó: "Pero qué abortum"
Y luego le hechó sal.

Estribillo
Ay que lindo, lindorum, lindiga
Es Vítico, Vitorum, Vitinga
Etc. Etc. Etc.

Cómo verán mis lectores, desde esa mi temprana edad, comenzó la fama a acariciar mi nombre. Más tarde, terminado el peinaje, refrescábame un día, cabe la sombras de un cocal distante de mi casa, cuando un coco envidioso y agresivo, desprendiéndose, con tan mala suerte para mí que tras reblandecerme la mollera, téndiome inanimado cual listón de pechipen. Horas después, volví a darme cuenta que vivía, en una choza habitada por extraña mujer. En su traje, los desteñidos colores y la mugre, parecían jugar un gárgaro malojo.
Intensa emoción me causaron sus largas uñas negras, recordándome al punto los nocturnos de Silva "era una sola sombra larga" – y los brujísticos cuentos de Calleja – Aquella mujer estaba fija, extática, en mi diminuto ombligo. De pronto exclamó - ¡Oh, Dante! Tú lo dijiste… - Y volviéndose hacia mí continuó – no tienes, es que no tienes, no, no, no la tienes.
-¿Qué? – interrogué espantado y tembloroso.
-La raíz, hijo mío. La raíz del ombligo – contéstome. I luego prosiguió.
- "Non ombilicus ráiz" – Quedóse pensativa y agregó : - Tú ascendiente fué Venus. - Tienes el sello venusino: "Omblicus marcatus magestuosum designus". – El mar caribense no es más azul que tu sangre. El ala del cuervo no es menos negra que tu pelo y menos idem que tus ojos. La espuma de la mar, ¡ay! De la mar que está serena cuando cantan las sirenas, no es más blanca que tu piel; la suavidad de tu carne supera la suavidad del pelo del camello, ¡ay! Que carnes tan lindas, tan lindas. Tú triunfarás en las Carnestolendas. Y con esa profecía, terminando de hablar desapareció masticando un conjuro, del que recuerdo vagamente estas palabras:
Abra… abra… abracadabra… Salsipue… salsipue… Quebaka… Quevák.

2 Comments:

Blogger arig4 said...

Hola, está muy interesante el blog. Soy familiar lejano del duque (mi abuelo es su sobrino). Sería interesante poder rescatar este personaje para el conocimiento popular. Saludos!

7:53 p. m.  
Blogger ndas86 said...

muy interesante...igual mi abuelo era sobrino del duque...estoy leyendo las memorias y parecen interesantes...y me gustaria saber donde esta el texto original..

12:17 p. m.  

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